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martes, abril 03, 2012

Ton el caníbal

Saltan las alarmas, se enciende el fuego, me asalta el miedo aunque al amor prefiera. Soles negros, sueños lascivos, salidas de emergencia, canciones urgentes, malabarismos, tunantes, verbenas, matarifes, carnicerías, torquemadas, bufones y a la cabeza yo, con mi copa de vino, presido el circo caníbal. ¡Bienvenidos, pasen sin llamar!

Nunca lo haría más, dije, nunca serviría a la oscuridad y ahora quiero. Quiero caer, quiero. Creo en la luz al final del oscuro túnel porque existe una luz que nunca se irá (There is a light that never goes out, ja, ja, ja). Todo esto de la supervivencia tiene nombre, apellidos y alma. Son gotas de felicidad al final de la próxima curva en una señal de stop con forma de beso. Saboreo el segundo. Todo se para que no es poco...

domingo, enero 29, 2012

Sueño dulce

Huérfano del viento disfruto más del sol. Olí el dulce color rojo flotar poco a poco sobre mi. Me dormí con una sonrisa. Desde los cielos soñé con el suelo haciéndose trizas. Las grietas abrían las carnes bajo mis pies devorándolo todo. Contemplo curioso y seguro, un camino en ruinas lleno de trastos, restos y cachivaches. A lo lejos se dibuja en sombras tu silueta, tu pelo alborotado siempre lindo. Tu cara no la veo. Supe entonces que el demonio no estaba en su sitio. Había mucho por hacer y muchas búsquedas a las que renunciar. Despierto y me abrazo a la almohada.

sábado, noviembre 26, 2011

No sé, la verdad

Imagen BB - ¡Qué guapo salgo, coño!

Entre tantas palabras me callé muchas verdades. Hoy digo...

Que esta semana soñé cada una de las noches. Que soñé con todos vosotros. Que soñé con excursiones, con volar, con aventuras, con escalar grandes paredes. Que mi cuento en estos momentos es "A en el país de las maravillas". Que mi suelo es esta tierra llena de flores y barro. Que a veces son arenas movedizas, que a veces jardines. Que a veces mentimos con los actos, mientras nuestra boca dice agradables verdades y esa es la mayor de las mentiras. Que no hay mejor ni peor. Que todos respiramos y comemos. Que todos pasamos por el baño, por la cama y por la nada. Que es mejor aceptar el sitio que tienen reservado para ti. Que a veces es necesario renunciar. Que a veces es bueno abrazar. Que nunca robamos más que a nosotros mismos. Que a veces proyecto mis ilusiones, mis amores en números, en caras ajenas, en canciones que hablan. Que no hay inventos si no descubrimientos, percepciones, sentimientos. Que no sé la verdad, sólo la intuyo, sólo la siento. Que no sé, hoy sólo digo mi verdad. Que puedo regresar a esa fuente vital de luz y oscuridad. Que es teatro, que es un juego, que así es más divertido, que me lo creo, que sí, que me lo creo. Que esto es el conejo contándonos como salió de la chistera. Que está agradecido por la magia. Que está agradecido por las personas que van, que vienen. Que tuvo, tiene y tendrá mucha fortuna. Que la suerte nos acompaña siempre si sabemos verla. Que ella os acompañe, os deseo. Que a la vida le pongais salsa. Que...

miércoles, abril 13, 2011

Hombres-lobo

Fotograma de Aullidos (1981)

En estos días de inquietud y nuevos horizontes, durante las noches, a veces, me despierto sobresaltado. Otras veces tengo sueños muy vivos de esos que tanto me gustan. También otras duermo a placer, claro.

Esta noche he vuelto a soñar con lobos y hombres-lobo, un símbolo que reflejaba mis miedos y preocupaciones cuando era niño-adolescente. Era una reunión de ellos como ocurría en esa antigüa película llamada Aullidos. En esta ocasión lo vivía con pasividad. Yo era un observador externo sin miedo. Lo único que me inspiraban era curiosidad. Interpreto que la sensación ha vuelto pero ya nos coge de vuelta y todo esto es agua pasada. Ahora toca lo que toca. Ahora toca rock and roll para bailar con los lobos y ser uno más de ellos. ¿Acaso crees que los pelos que recubren mi cuerpo están ahí por casualidad? Aléjate de mi que en cinco días será luna llena. Podría devorarte.

lunes, febrero 07, 2011

Una isla con un corazón dorado

El sol arriba, suave, empezaba a fundirse en el horizonte. La playa estaba vacía y mis pies fríos sobre el manto de arena me hacían vibrar en espíritu. ¡Qué agradable sensación! Frente a mi, el mar, una isla y un puente que los une. Crucé el puente de luz sobre el tranquilo oleaje hasta la isla, redonda, pequeña. En ella un camino entre pinares y en el centro una llama sobre un corazón dorado. Hipnotizado me quedo sentado mirando. ¡Qué belleza! Mis ojos sienten hacia afuera como yo sé. Pasa el tiempo y la visión se convierte en paz dentro de mi. Es paz en mi corazón cálido y calma por dentro.

martes, octubre 27, 2009

Eki

Aquella fue una gran noche. Al volver, cuando abrí la puerta de casa eran casi las tres. Contento y eufórico con mi borrachera de tónica Schweppes, así llegaba. No enciendo la luz, ya no me da miedo la oscuridad porque en ella no se esconde nadie. Finalmente se disiparon mis dudas sobre esas sombras proyectadas en las cortinas. Los demonios se exiliaron a un lugar más oscuro, lejos de aquí. Joder, con tanto sueño deberías callarte incluso por dentro. Sí señor, mandadle callar de una vez. Camino de la cama será el mejor camino pero antes me siento unos momentos en el sofá del salón, a oscuras. Pienso un rato por afición y convicción, entonces viene el vacío y de nada quiere hablar conmigo. Mucho mejor así, en total silencio. Las grandes preguntas de la vida, a veces, están mejor calladas. Me siento muy fuerte y a la vez realmente cansado. Me arrastro hasta la cama siguiendo un camino que mañana no recordaré. Allí me espera mi harem de almohadas. Caigo rendido en ellas, como su mejor servidor en un colchón de apacible oscuridad. En la niebla que emerge del suelo mientras duermo, allí apareces de nuevo. No alteras lo más mínimo la profundidad de mi sueño. Ahora no te veo, mañana recordaré muy clara tu visita. Una aureola divina te rodeaba. Eres la bomba, el nuevo disco de moda y lo sabes. El éxito te ilumina tanto la cara que no puedo verte. No veré tu rostro mañana, ni ayer, ni hoy. Quizás no existe o quizás es esa luz profundamente cegadora.

lunes, septiembre 14, 2009

Todos son indies menos yo

A mi nunca me ha interesado un estilo o movimiento musical determinado si no las buenas bandas y los buenos artistas concretos con su nombre y apellido. En este sentido, no me siento identificado con el llamado indie pop aunque me gusten algunas cosas de ese saco. Bajo este marco de incertidumbre acudía yo al South Pop en Isla Cristina, movido sobre todo por la playa y por la fiesta en buena compañía. Parafraseando a Rocío Jurado (la más grande!), la experiencia ha sido tan grande que no tengo palabras para expresarlo. Así podría cerrar este mensaje quedándome tan pancho pero mejor utilizaré un listado para describir lo que South Pop es.

Es un festival, claro está. Un festival donde pagas por diez conciertos y ves los diez aunque te vigilen continuamente dos policías desde tu mente. Allí mil indies te rodean con su intenso amor radiante. Es pues el sitio ideal para cabrear, más de lo que están, a los fundamentalistas musicales (abundantes por desgracia en el rock) mientras tu puedes sencillamente sonreir. Es el lugar donde bienvenido se escribe vienbenid y falta la "o" porque la escondieron bajo una bandera de Brasil. Es donde, por la mañana, puedes tirar para la playita. Es donde conoces a la madre de su hija. Donde te enamoras hasta de tu almohada y de vocalistas con poses y danzares un tanto afeminados. Es el sitio de los sueños porque allí sueño contigo y también con ella. Es el sitio perfecto para reencontrarte con todo tu pasado por muy lejano que sea. Es donde hablas para todos los medios como los famosos. Es donde tras cada concierto puedes descansar en el césped. Es donde las niñas pequeñas aplauden a los aplausos. Es un evento donde entrarás aunque en principio no queden entradas para ello. Es donde los Pin y Pon pincharán música para ti. En South Pop te despedirás agustito con sardinas, atún y almejas mientras piensas en que ya pasó todo. Sin duda es un lugar donde mi lista se queda corta y donde empiezo a creer que jamás estuve pues ni yo soy indie, ni me gustan ese tipo de mamarrachadas (¡por dios!). Sí, quizás todo fue un sueño. Un sueño para repetir al menos una vez al año.

lunes, agosto 24, 2009

El principio del final

Hoy contaré un sueño recurrente que hacía mucho tiempo que no me visitaba pero ayer lo hizo de nuevo. Se trata de una pesadilla de mucha intensidad y viveza pero cuyo final me deja un buen sabor de boca. Sobre todo por aquello de no morirme que no es poco. Cada vez que lo sueño tengo la misma sensación, parece muy real y esto acentúa su vivencia. Más o menos es así:

Estoy en un edificio desconocido de muchas plantas y subo a un ascensor con cierto temor. Ya me huelo lo que se avecina pero aún así subo. Una vez en el interior y tras pulsar el correspondiente botón, se cierran las puertas y éste no reacciona. Estoy encerrado. De repente, empieza a subir y a bajar sin control ninguno, ni regla fija. Yo pulso los botones para conseguir algún efecto pero nada. En éstas, el ascensor se para de nuevo y al rato comienza a subir hasta la última planta. Yo sé que cuando llegue arriba, al último piso, luego bajará del todo y moriré -pienso algo acojonado-. En efecto, el ascensor llega hasta arriba y luego cae como si nada lo sujetara. En esos momentos me resigno y acepto mi inminente final. Al producirse el impacto, el ascensor se comprime en forma de gurruño, atraviesa el suelo y yo salgo despedido hacia fuera aparentemente muerto. Aquí lo normal en estos casos, tengo entendido, es despertarse repentinamente por el sobresalto pero en mi sueño no es así. Yo, me levanto ileso como si nada hubiera ocurrido, miro a mi alrededor y observo que estoy en unas ruinas subterráneas que... ¡acaba de crear el ascensor en su brutal caída! Ahora sé que este será mi nuevo mundo y que nunca podré volver atrás. Lo comprendo todo, el principio del final es un principio, un nuevo comienzo. Este será mi nuevo mundo y lo exploro como un auténtico aventurero de película (Indiana Jones y las ruinas del elevador maldito). Hasta aquí la narración para no aburrir pues aunque en el sueño sigo recorriendo con mucho interés y alegría mi nuevo escenario, éste se vuelve un poco repetitivo y al final no encuentro nada. El placer, en este caso, está simplemente en la búsqueda, según parece.

Lo más curioso del asunto es que yo no tengo ni claustrofobia, ni miedo a los ascensores en la vida real. A las caídas de gran altura, un poco pero quién no. Supongo que se tratará de algo simbólico. Sin duda es la metáfora el lenguaje de los sueños. Que se lo digan a Jüng.

jueves, julio 09, 2009

Un cuervo maleducado

Foto - Castillo Las Cuevas en Cebolleros (Burgos), de pura fantasía

Cita - Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él (George Bernard Shaw)

Anoche soñé mucho. No recuerdo con exactitud esos sueños pero los llevaré y los he llevado siempre conmigo que no es poca cosa. El cofre del tesoro está en mis manos y la llave... la llave...no existe. Quizás tampoco haya nada dentro o quizás porta revelaciones capaces de cambiar mi vida completamente. Sin embargo lo olvidé todo, no presté atención. Me emborraché en esa fiesta incorpórea y hoy, el día después, me despierto con resaca. Tiene tela, esto sí que es llamar a las puertas del cielo. Pero, a mi, no me abren ni de coña. Nunca trago más dulce supo tan amargo. Un buen día volverá en forma de cuervo desgarbado y eructará en mi puta cara. Ese día estaré mirando mis nubes invisibles y remataré la faena con un mira un pollo negro canijo y feo que vuela ¡Qué raro! O tal vez esté allí parado y tenga una especie de señal. Doblarán las campanas al son de un deja vu. ¡Qué incomodidad más grande! Siempre tuve fe en los azares de esta vida y que ésta llenaría los vacíos y los agujeros negros. Bostezo y me encojo de hombros. Ya está hecho, escapó de mis manos por miedo a cambiar mínimamente el rumbo.

Vaya mierda de punto de vista. Perdona, te lo tenía que decir. ¿No lo ves? Te diste importancia y un segundo más tarde, sin darte cuenta, metiste la cabeza bajo el agua. No eres un pez. Saca la cabeza y respira de nuevo, hijo mío. De nada sirve comprender lo incomprensible para hacerle una autopsia al aire, se te olvidó sentirlo dentro sin más. No me hablaste del amor, esa arquitectura de lo universal que siempre concede oportunidades. No me hablaste de aquellas baldosas amarillas y de cada uno de los eventuales sucesos que, al caminar sobre ellas, irás experimentando. No me hablaste de la naturaleza de lo cotidiano. Debes alegrarte sin motivo. Relaja tu esfínter y echa el lastre fuera. Pluf, plaf, plis, plas ¡Mucha mierda! ¡Sí señor! Y ahora si el cuervo vuelve a ser grosero, vas a abrir tu mano bien abierta y vas a arrearle una galleta con toda la fuerza de tus incomprensibles sueños. El guerrero ha nacido y tiembla. Ese día besarás y serás besado. Ya salió fuera y no hizo falta comprenderlo. Los giros, los cambios, la curvatura no se producen en un sólo punto, son, también, caminos. ¿No crees?

miércoles, abril 08, 2009

Arquetipos e inconsciente colectivo

Título: Arquetipos e inconsciente colectivo
Autor: Carl Gustav Jung

Este libro me ha gustado mucho pero si no has leído nada de Jung, este discípulo aventajado de Freud, prefiero recomendarte primero su autobiografía Recuerdos, sueños, pensamientos (este sí es un libro diez). Es un paso más cómodo hacia sus teorías e ideas.

Arquetipos e inconsciente colectivo ha supuesto para mi un paso más después de El poder del ahora. Si en este último jugábamos a un juego formal, en realidad vacío, para llevarnos a otro nivel de conciencia de forma práctica y aprender técnicas de meditación (no es poco), en Arquetipos... se nos explica como funciona el juego de la psique y nos da un conocimiento real sobre la conciencia, el yo, los arquetipos y sobre muchos aspectos de lo inconsciente. Aquí no tienes la sospechosa tranquilidad de haber llegado a un fin, aquí te quedas con ganas de caminar por un sendero aún por transitar. Esta claro, no es fácil, todo requiere esfuerzo y conocimiento. Esto no es autoayuda ni de lejos (no pasa nada, a mi entender, si un buen libro lo es).

Para Jung, en cierta forma, las tradiciones ancestrales, los mitos y la cultura en general en distintas épocas y lugares del planeta está llena de factores comunes cuya esencia última son representaciones de arquetipos del inconsciente. Por lo tanto, existiría una fuente común básica inconsciente inherente al ser humano. Todo el mundo, por ejemplo, tiene una idea o incluso ha tenido la sensación de creencia en dios (sea creyente o no), de alma, de interior por muy avanzada que presuma ser nuestra civilización actual. No es necesario tener conciencia plena de ello para que se manifieste, ya el hombre primitivo plantaba grandes piedras como representación de un ser superior. Ahora estamos en Semana Santa, sacamos los ídolos a la calle y algunos lloran de emoción sin saber el motivo. Es lo mismo, ¿no? No sé, yo no soy Jung y me cuesta explicarlo. Mejor léanlo directamente si les interesa, él si trasmite muy bien sus ideas. Eso no quiere decir que sea pan comido. Es el objeto de sus explicaciones tan complejo que su lectura resulta algo difícil. En algunas referencias a determinadas ideas o autores, uno se pierde y a veces tiene la sensación de no estar sacándole todo el jugo al libro. Algunas de las notas al pie o frases en latín no ayudan. Menos mal que son prescindibles para el mensaje central. Además, es un libro tan rico y con tanto fundamento que sacas mucho.

Hasta aquí todo normal. Lo más curioso de todo el asunto es que la propia lectura o conversación sobre las ideas inconscientes parece estimular lo inconsciente. De hecho esta es una técnica fundamental en el psicoanálisis de Jung, hacer consciente lo inconsciente para superarlo. En mi caso, este libro ha motivado sueños intensos, en algunos casos difíciles de recordar pero cuya sensación se te queda en el cuerpo. Ya me ha ocurrido con otros de temática similar pero éste es uno de ellos.

Para quién: Para los que les guste la filosofía y la psicología de altura. Ni te acerques si no estás convencido. Quema.

Lo peor del libro: Es un libro muy intenso que requiere un esfuerzo por parte del lector. Los comentarios en latín u otros idiomas no se entienden si no conoces esos idiomas. Su lenguaje y la complejidad de las ideas pueden crearte rechazo. Como dije antes quema.

Lo mejor del libro: Es inspirador y revelador. Abre la puerta al inconsciente con profundos conocimientos sobre la psicología humana. He tenido sueños muy curiosos durante su lectura. ¿Puedo pedir más?

Nota global: 8,5

Esta ficha es la crítica de un humilde lector cuya única formación literaria es leer mucho. Para tirar sus trastos o darme la razón, tienen el apartado de comentarios.

miércoles, febrero 25, 2009

La sala de máquinas

Tendremos acceso al lugar donde todo ocurre, bien cerca de la celda donde yacen juntos, un cuerpo y la criatura que en él habita. Revolotean y luchan en tan limitado espacio y vuelven al letargo en un accidental abrazo. Así fue siempre. Despiertan, primero, sus manos y atraviesan gráciles el vacío. Éstas se disuelven en la nada y después todo él. La criatura queda atrás, enjaulada, dormida y él se abre paso al interior, bien lejos de la celda. Comienza un nuevo día y es consciente de ello.

sábado, octubre 11, 2008

Soñando con símbolos

Durante la pasada noche, de tormentas y viento aquí en Sevilla, tuve un sueño del cual sólo recuerdo una parte. En él yo llegaba a una habitación de paredes de piedra antigua con una decoración de un estilo universidad británica o algo así. Allí me recibe en su mesa, un profesor al que conozco en la historia del sueño pero no es nadie que conozca en mi vida real. Este hombre, muy delgado, empieza a explicarme algo sobre unos símbolos que estoy investigando o estudiando y cuya naturaleza el conoce muy bien pues parece ser experto en la materia. El profesor va escribiendo una sucesión de símbolos mientras los comenta, mientras a mi derecha, al fondo de la gran habitación alguién ordena libros. En el sueño yo conocía a estas personas y también los símbolos, los veía claramente pero ahora no puedo recordarlos con detalle. Sólo recuerdo muy claramente una parte de la conversación que más o menos venía a ser:

Profesor: Como ya sabes el símbolo y la divinidad del Sol eran muy importantes en el antigüo egipto.
Yo: Sí, el dios Ra.
Profesor: Claro. El opuesto a él sería...
Yo: La luna.
Profesor: También está relacionada, pero más bien se trataría del Sol Negro. El Sol y el Sol Negro son antagónicos como el blanco y el negro en el Ying Yang, la típica dualidad...

El resto no lo recuerdo pero lo cierto es que esta conversación ha estado presente en mi mente durante toda la mañana.

Como yo no tengo mucha idea sobre estos temas auque me interesen, ¿cuál ha sido mi siguiente paso? Buscar en la red información sobre el tema. Para mi sorpresa descubro que existía en egipto el culto al Sol Negro (Atum-Ra) y que estaba en contraposición con el dios del Sol. El Sol alumbra el mundo material, es real, mientras que el Sol Negro es invisible, pertenece o alumbra los secretos del mundo espiritual y sólo sale cuando el otro se ha ocultado. Vamos la típica dualidad blanco/negro, bien/mal, luz/oscuridad que aparece en miles de sitios.

A continuación me voy a un artículo del Wikipedia y en él leo que ese mismo culto que llegó a Egipto a través de los pueblos nórdicos fue utilizado, con una lectura oscura en esencia similar, por los círculos más esotéricos de la Alemania Nazi y estaría llamado a ser el nuevo símbolo de un supuesto Cuarto Reich. ¡Pa habernos mato!

Dada la poca fiabilidad de los datos de internet, procuro no darle más importancia de la cuenta. Además, se trata de una casualidad sin mayor importancia o quizás sea, como dice M, que esos datos estuviera en mi cabeza desde hace tiempo (aunque yo diría que no) y ha salido a la luz en el sueño sin darme cuenta. Eso no quita que, por un momento, me haya sentido como Nostradamus e Indiana Jones junto. En fin, no deja de ser una anécdota con un puntito de misterio, ¿no creen?


Un símbolo del Sol Negro en el castillo nazi de Wewelsburg

lunes, abril 28, 2008

Notas sobre sueños

Continúa la racha de sueños largos y muy realistas. Ayer noche fueron dos, aunque los recuerdo totalmente. Dejo constancia aquí, para tener registro por escrito de ellos. Esto es un blog, ¿no?

Del primero sólo recuerdo que estaba muy oscuro y con el cielo todo cubierto de turbulentas nubes negras (¿Influencias de capítulo 4x09 de Lost que acababa de ver? Podría ser). Yo estaba en una montaña frente a un templo gigantesco y un chino con kimono me abría las puertas para dejarme pasar. A partir de ahí participaba en una especie de juego a vida o muerte. Recuerdo que una de las pruebas era vencer a un lagarto descomunal (¿Influencias de Humor Amarilllo que hace sienes de años que no lo veo? Cualquiera sabe) . Tras este sueño me despierto a las 4:40 de la madrugada, voy a beber agua y tengo aquí la sensación de recordar el sueño perfectamente (la próxima lo apunto en ese momento). Vuelvo a la cama sabiendo que me quedan menos de dos horas de sueño, deseando continuar el sueño. No es así pero había otro en la recámara.

Del segundo recuerdo bastante más pero intentaré resumir. Iba yo sólo por los mundos de dios en una bicicleta (¿Influencias del Sevici? Podría ser) de las malotas tipo cani (Sí, sí de las amarillitas tipo motoreta) por la carretera en dirección a un pueblo concreto cuyo nombre desconozco. En mi camino voy viendo bonitos paisajes y en un momento determinado la carretera se bifurca en tres caminos. Cojo, sin saberlo, el que lleva a la zona chunga. Allí, en una especie de cancha de basket du barrio con más mierda que once jamones, dejo la bici y se acerca a mi una anciana mendiga. No sé que quiere pero le pregunto si he llegado a mi destino. Me responde que no. Le dejo a cuidar mi mochila, mi bici y mis cosas mientras yo accedo a una fiesta clandestina en un sótano de un edificio colindante. Recuerdo la fiesta, los rostros de alguno de los asistentes (no conocidos) y algún otro detalle. Al salir vestía otra ropa de mi propiedad y la mendiga me acusaba de algo frente a un policía que quería llevarme a comisaría.

Todos los problemas se solucionaron despertando, aunque no con alegría pues había que currar.

sábado, abril 26, 2008

La peor pesadilla

Esta noche he tenido una pesadilla, al menos la segunda parte del sueño lo era. La primera parte no la recuerdo pero supongo que me iba de viaje o algo así. Bien pues, a la vuelta cogía un taxi y el taxista daba rodeos y más rodeos sin parar de charlar. Para hacer el viaje más largo aún, de vez en cuando se detenía en cualquier lugar, bien para comprar tabaco o para lo que fuera. Sin más ponía sus luces de emergencia, detenía el coche donde se terciara y yo flipaba. Conforme el trayecto avanzaba me iba acostumbrando y resulta que en uno de estos descansos, yo salgo del coche demorándome más de la cuenta. En ese momento el taxista me llama la atención: "¿Qué pasa que no quieres volver a casa?" ¡Será mamón!

El final es algo más relajado ya que todo se arregla solo. Miro el taxímetro y para sorpresa mía no es un precio tan abultado como pudiera parecer. Quizás el taxímetro estaba roto o quizás son asuntos del reino de los sueños donde todo es posible. Además, ¡en mi sueño ocurre lo que me da la gana!


Esta pesadilla no es original, ni mucho menos, mis sueños beben de muchas fuentes (son curtos). Resulta que Gomaespuma ya lo hicieron:

Desconozco el significado de mi sueño (¿Lo importante es el camino y no el destino?) y tampoco sé si mi subconsciente se inspiró en ese temor popular a ser timado por un taxista o en el gap de Gomaespuma. Yo me decanto por la primera opción. De hecho es muy probable que la conocida pareja de humoristas se basara, a su vez en los aconteceres cotidianos.

viernes, abril 11, 2008

El sueño de turno

Este post es de los que menos te gustan porque cuenta vivencias personales en parte paranoicas y locas. Cierra si te incomoda. Procuro recordarme de vez en cuando cómo y con que motivaciones comenzó este blog. Por si no lo sabes, no estaba destinado a ningún público y de hecho no lo leía absolutamente nadie (ahora lo leen dos), era un espacio sólo para mi. Ahora no es del todo así y está bien cambiar, pero sigue existiendo un lugar para todo eso, sobre todo porque así yo lo quiero.

Ayer tuve un sueño muy interesante y contemplativo, con paisajes realmente grandiosos. Intentaré contar lo que recuerdo porque algunos fragmentos se me escapan como suele ocurrir. Estaba impartiendo clases para unos 10 ó 12 alumnos dentro de un módulo o habítaculo de metal construido sobre una playa salvaje. Sus paredes laterales eran un gran ventanal por el que se podía apreciar todo el entorno. Estábamos sobre un terreno abrupto y nos rodeaban las montañas. El entorno me parecía precioso y de gran envergadura. Por la gran ventana de mi derecha (izquierda para mis alumnos) el mar se mostraba bravo y desbocado, los nubarrones cubrían el cielo. Esto asustaba a los chicos. Paraba, entonces, mi clase, me acercaba y miraba las olas. Preguntaba: ¿No os parece bonito? Poco después el mar terminaba por inundarlo todo de manera desmesurada. Algunos (entre ellos yo), por nuestra parte, conseguíamos salir a tiempo del aula e intentábamos alcanzar la ladera de la montaña para subir escapando del agua, otros quedaban atrás engullidos por el mar. En nuestra ascensión por las montañas descubríamos una punta de flecha gigante hecha en bronce que permanecía enterrada entre las rocas perteneciente quizás a una estatua gigante. Poco más puedo contar a partir de aquí, pues si lo hiciera mis palabras serían puro invento. Hasta aquí puede leer mi mente.

lunes, enero 21, 2008

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Búscalo, toma registro con tu puño y letra...
Aún no lo he encontrado...

Pamplinas

domingo, agosto 26, 2007

Sueños con efectos especiales

Este noche tuve, que recuerde, un par de sueños bastante espectaculares, al menos a nivel visual. En el primero estaba yo, en una gran avenida de una ciudad desconocida. Todo era muy grande, edificios muy altos, muchas personas y automóviles. Además todo el paisaje tenía un aspecto muy tecnológico. Separando los dos sentidos de circulación, cada uno con dos carriles, se extendía un amplio paseo del que partía un telesférico de color blanco de gran tamaño. Recuerdo que iba con un grupo de amigos -aunque no puedo reconocer con quiénes son- y todos estábamos algo nerviosos porque se producían accidentes a nuestro alrededor. De vez en cuando pasaban aviones que dejaban caer algún proyéctil. Todos parecían estar acostumbrados a este entorno hóstil. Era extraño. Nos disponemos a subir al telesférico y cuando baja observamos su gran tamaño. Nos subimos a él por medio de una escalera. Arranca y me siento un tanto inseguro pues sospecho que pueda fallar. El vehículo avanza a la vez que desciende, se mueve muy deprisa pero sin hacer apenas ruido. Atraviesa un túnel en el suelo. Finalmente se detiene y nos apeamos. El lugar parece una calle subterránea. Tiene un aspecto oscuro. No sé por qué pero nos partimos todos de risa. Alguién dice: "¡Mira quién está aquí! ¡Es Pablo Carbonel!". En efecto es él y rie con nosotros. Eso es todo lo que recuerdo.
El segundo sueño trascurre en el barrio de mi abuela paterna, en un parque en el que jugaba al fútbol de niño. Era y es, prácticamente, una extensión de piedrecitas y arena, salvo en algunas zonas en las que pueden encontrarse unos pocos árboles y arbustos. Estoy de nuevo con un grupo indefinido de personas y nos refugiamos en los arbustos, pues divisamos un grupo de animales salvajes que se acercan desde la lejanía. El terreno parece transformarse en mi mente. De manera continua y sin darme cuenta, termino en una jungla que se come el parque. Aunque éste lo sigue siendo, es sólo que se ha disfrazado o es las dos cosas a la vez. Cosas de mis sueños, ahora estoy aquí, ahora allí como si fuera algo de lo más normal. Lo que sigue es confuso, creo que se produce una lucha estratégica entre nosotros y los animales, algunos de los cuales no parecen ser criaturas reales. Esta parte es muy emocionante, se producen bajas en ambos bandos y nos ayudamos entre nosotros para defendernos de los animales. Tras un rato de aventuras y adrenalina, salgo huyendo con una lanza en mis manos y en breve observo algo que se mueve en la maleza. Desde mi escondite lo veo: Es un indígena de aspecto peligroso. No hay problema, como estoy escondido y quieto, no puede verme. Entonces gira la cara y me ve. En su cara se dibuja la rabia. Me levanto y me dirijo hacia él para atacarle. Intento pincharle en al menos tres ocasiones pero siempre fallo, bien porque no le acierto o bien porque su piel parece de goma. Mi enemigo contrataca tras ver mi incapacidad para dañarle y me hiere en el pecho. Me despierto.

jueves, agosto 17, 2006

La mujer sin rostro

Pongan ustedes de banda sonora: Carolina in my mind (1976 version) - James Taylor

¿Debería faltar algo? Tras almorzar tomé mi habitual té verde, después leí un rato incorporado en la cama para, acto seguido, caer sopa unas veintitantas páginas después, nadé en los brazos de la siesta y ahora escucho música relajada. Más, creo, no puedo pedir.

Suena ahora otro interesante corte del best of en cuestión: Your smiling face

Sin embargo algo pesa como plomo en mi interior, y pese a atenúarse por momentos, sigue ahí, dormitando en un aposento muy concreto del hotel A. ¡Empiezo a pensar que se hospeda en una suite! Debo charlar con él cuanto antes. A través de un largo pasillo me aproximo hasta allí, conozco bien el camino: última puerta a la izquierda. Llamo a la puerta y aparece una mujer olvidada aunque, eso sí, no por falta suya si no más bien por mi habitual amnesia -elegida supongo-. Nos quedamos paralizados uno frente al otro, yo más sorprendido que ella. Tras un lapso jugando a ser estatuas, se arranca pues yo sólo soy capaz de mirar con cara de cero.
- ¿Eres tú denuevo? -me pregunta a tiempo que se mesa el cabello y casi sin pausa añade- Te conozco.
- Supongo, no recuerdo tu rostro -comento un tanto afligido y culpable por mi respuesta: debería saberlo y sin embargo...
- Es lógico pues no tengo. Aunque quizás alguién debería enseñarte a no ser tan directo, a veces resultas chocante. Pasa y abrázame -dicho esto abre sus brazos esperándome.
Me refugio en ese templo y lloro el vacío que me llena. Mi herida se alimenta de caramelo y crece hasta hacerme daño. Ahora puedo mirarte de frente.
- Te recuerdo y eras bella, pero ahora dueles y debes salir -le digo fuerte y esperanzado.
- No saldré, de hecho ahora eres yo, ¿o de nuevo me olvidaste? -responde ella.




lunes, agosto 07, 2006

El castillo ambulante

Porque no solo de libros y tochacos vive el hombre, hoy vimos una película en dvd muy bonita y relajante: El castillo ambulante. La peli es manga, de los estudios Gimli (¿se escribe así?, es igual...) para más señas. Tiene buena música, una animación excelente y un guión basado en una novela cuyo título no conseguí tomar. La película muestra ciudades y parajes muy bellos y vivos en contraste con la oscuridad de la guerra y la maldad, así como unos personajillos muy graciosos. Mis favoritos: el espantapajaros, el fuego Calcifer, el castillo Howl y la chica protagonista, sobre todo en su versión maldita -le echan una maldición-. Ésta es una chica sencilla (que no simplona) , poco artificiosa y mu güena gente, tan poco frecuente en estos tiempos de góticas, canis, viajeras, misteriosas, interesantes ... Yo la denominaría chica normal, aún corriendo el riesgo de dejarla en poca cosa. Actualmente esa normalidad es muy exótica, y vuelve a representar un tesoro para aquella persona que la posea. No se me exalten señores, lo sé, la naturalidad también es una pose, sí, pero es la más difícil de todas ellas y la más interesante a mi parecer. Paranoias aparte, os la recomiendo porque os dejará de buen rollo y con un 85% más de amor (el complemento del 15% menos que cantaba el amigo Kiko Veneno). Querréis más a vuestras novias/os, a vuestros perros y gatos (si tenéis), a vuestros castillos con patas, etc...

Tras la película volví a tener otro sueño de paisajes. Lo visualicé todo de forma muy clara. Esta vez me hospedaba en un extraño hotel situado en el interior de una grieta formada por dos montañas. La visión aérea era grandiosa. Allí me encontraba con alguien conocido, tal vez a mi prima F. No recuerdo mucho más.

viernes, agosto 04, 2006

Tres sueños

Viajo solo y eso es mucho más de lo esperado. Estoy sintiendo algo irreconocible. Las últimas tres noches tuve sueños bastante reales y largos (¡cómo me gustan!), aunque confusos y caóticos (como gran parte de los sueños) . Se componían de recuerdos de familia en escenarios vacacionales. Sólo tengo imágenes sueltas de ellos y en eso me quedaré, no me gustaría falsear la realidad. Los tres a pesar de su intensidad me dejaron buen sabor de boca.

En el primero de ellos aparece mi abuelo M en silla de ruedas dando la espalda a un paseo playero, mi madre y mi hermano están junto a mi. Los cuatro estamos en una zona con piedras y mi abuelo no para de quejarse. Hace mal tiempo. Mi madre o mi hermano, no lo sé, empuja la silla con mucha dificultad. Está bloqueda en el suelo y es prácticamente imposible desplazarla o girarla. Yo observo la escena, miro a mi abuelo y veo como está totalmente rígido.

En el segundo de los sueños -correspondiente a la segunda noche- estamos veraneando en una casa parecida a la de mi tía T, con un par de plantas más ático y algún que otro perro o gato rondando por ahí. Todo aquello tiene sabor a los veraneos de la infancia con toda mi familia materna en aquellos casitas de La barrosa o similares. Sin embargo la casa no tiene los huespedes esperados. Allí estoy yo con mi tito J e hijos (mis dos primos) y gran parte de la familia de mi tía política M (los odiaba). Yo duermo en el ático, recluido allí para evitarlos y mi primo JA me acompaña. Converso con él y a pesar de ser casi un niño veo ya su cuerpo deteriorado por la bebida y la droga extrema. ¡Parece una canina andante con barba y pelo largo! Hablamos y allí, en nuestro refugio, todo parece estar bien.

El tercero de los sueños -noche pasada- parece un homenaje a los viajes y más concretamente al viaje de fin de curso de este año. No consigo reconocer a las personas pero la mayoría, sino todos, son alumnos a mi cargo. Estamos en un país con mucha vegetaciónm, muy exótica y varios montamos en un dragón de la suerte (La historia interminable). Me sentí volar y desde ahí bajaba muy cerca de las montañas para contemplar arbustos y arboleda de lo más variopinta. Me llamaron la atención unos arbustos con forma de seta. Tras un salto temporal, puedo ver a todo el grupo en una gran casa de madera oscura listos para comer.

Hacía tiempo que no soñaba con esta frecuencia e intensidad y además siendo inducido por alguna lectura. Ya me ocurrió en tiempos pasados, con obras como La del alba sería (Dragó) o con la autobiografía de Jüng. Normal, en ambos hablan en algún pasaje de experiencias sensoriales, sueños lúcidos, etc...En esta ocasión se lo atribuimos a Muertes paralelas de Dragó cuya lectura comencé la tarde anterior al primer sueño. Me gusta como escribe este muchacho. Sus palabras crean una atmósfera etérea y junguiana. Yo lo considero de lo mejorcito en literatura castellana. Siempre polémico, está hecho un canalla, un truhán, un provocador. Me identifico con él (al menos dos sincronías).