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lunes, noviembre 30, 2009

Cartas a una joven matemática

Título: Cartas a una joven matemática
Autor: Ian Stewart

Hoy, un magnífico libro de divulgación matemática. Es decir, más que un libro de matemáticas puro y duro es un libro de un matemático hablando sobre matemáticas y ese peculiar mundillo que las rodea. El autor recopila una serie de cartas ficticias de tema variado dirigidas a una joven talento en matemáticas llamada Meg. En cada una de estas cartas él intenta motivar a la chica explicándole cuántas rosas y espinas se irá encontrando en sus estudios para convertirse en una ilustre matemática. Va desde la época de estudiante hasta la etapa investigadora. Su mensaje esta cargado de ese amor e ilusión característicos que muchos matemáticos sentimos por nuestra ciencia. Se nos nota ese brillito en los ojos al hablar de ellas y resolver problemas de cualquier tipo, mientras el resto del mundo dice: ¿De qué coño habla este flipao? ¡No me interesa! ¡Qué se calle! Aquí hay mucho de todo eso.

Desde sus primeras páginas se aborda el principal meollo de la cuestión: La verdadera naturaleza de las matemáticas. Dicen que no sirven para nada y sin embargo están detrás de todo. A mi me decían que no me darían de comer y sin embargo no me va nada mal, creo. Estamos rodeados de aparatos electrónicos que funcionan por arte de magia y esa magia sigue unos patrones situados dentro de las matemáticas. Nuestro querido Google funciona basado en métodos matemáticos dentro del álgebra matricial, probabilidades y combinatoria. Con los GPS otro tanto de lo mismo en otros campos matemáticos. La teoría de codificación, por ejemplo, es muy útil para realizar transacciones y compras seguras por la red (algunos códigos utilizan simples pero efectivas propiedades de los números primos). Si miras a tu alrededor verás números imprescindibles en nuestra vida (los números son una pequeña parte de las matématicas, éstas no son ni mucho menos solo números y cuentas como tradicionalmente se cree), como la fecha, la hora, la edad, el dinero, los teléfonos, las matrículas, el número de DNI, etc... Incluso la naturaleza sigue patrones matemáticos, la proporción áurea está presente en el cuerpo humano (busquen sobre eso es interesante), la disposición de los pajaros al volar, la formación de los arco-iris, cómo se disponen los girasoles de manera óptima para captar más luz solar, el estudio de poblaciones predador-presa... Son sólo unos pocos ejemplos para no alargarme demasiado, ya tuvimos bastante...

Las matemáticas son el lenguaje de la ciencia, claro motor del progreso. La humanidad no estaría en este punto sin ellas. ¿Qué prefieres tú, la pastilla roja o la azul? Las matemáticas son rechazadas por aquellos que tomaron la pastilla azul mientras sacan provecho de ellas sin darse cuenta. Menos mal que otros tantos tomaron la roja y nos sacan las castañas del fuego. Te animo a leerlo si tienes lo que hay que tener porque es un libro muy bueno, dedicado con cariño a aquellos matemáticos locos que como yo se tomaron las dos pastillas.

Para quién: Para aquellas personas interesadas en las matemáticas. Los curiosos también están invitados.

Lo peor del libro: Que se quedan muchos temas en el tintero. Es muy corto.

Lo mejor del libro: Tiene muchos niveles de lectura y cualquiera puede leerlo, de hecho el primer capítulo se llama "¿Por qué hacer matemáticas?". No obstante, si sabes de que va el tema lo disfrutarás mucho más. Es un libro muy ameno y motivador.

Nota global: 7,5

Esta ficha es la crítica de un humilde lector cuya única formación literaria es leer mucho. Para tirar sus trastos o darme la razón, tienen el apartado de comentarios.

sábado, noviembre 28, 2009

El árbol desde chiquitito se endereza

Ahora que muchos amigos/as serán padres y madres, ahora que tengo a mi gato Grehli, maestro licenciado en las artes Zen al quiero mucho, y que, como saben, continúo con mi ilusionante profesión de Profesor de Matemáticas (hoy dejo atrás la ironía, me encanta mi trabajo), ahora vuelven a mi aquellas primegenias ideas y sueños infantiles que, desde el fango, me imaginaban en un lugar mejor, muy parecido al que hoy ocupo. Existía en aquel pasado un motor para la máquina que nos hizo mejores personas. Hablo en plural, sí, también me refiero a mi hermano. Esas ideas mamaban claramente de una fuente, la Educación con mayúsculas que nos dio nuestra madre. Otros en mi familia tuvieron dos progenitores pero éstos, tristemente, se empeñaron en hacerlo mal una y otra vez. Se esforzaron en ello. No soy cruel, yo lo viví muy de cerca y sé de qué hablo. Sé la destrucción que generaron pues los efectos colean hasta hoy y de qué manera. La comparación es obvia y clara. Nosotros sí y ellos no. Nosotros educados de una forma, ellos de otra muy distinta.

Un error puntual lo comete cualquiera, es algo humano pero para educar mal es necesario esforzarse día a día durante años en meter la pata. O tal vez esforzarse por no esforzarse, vivir en el todo vale. No todo vale si lo que quieres obtener son buenos resultados. Pues, lo digo pese a quien pese, todo en esta vida tiene sus consecuencias. No habrá un dios que nos juzgue, ya lo hace la vida con sus entresijos. En este sentido, me da miedo esa cegera, esa torpeza de mirar para otro lado, esa ignorancia, porque aquí reside la verdadera cara oculta del mal que nos conduce al camino del dolor. Éste no es una elección directa (nadie lo eligiría) si no el resultado de cadenas de elecciones más o menos largas. Me atrevería a decir que su longitud está en estrecha relación con el grado de devastación generado.

No espero que compartan totalmente estas opiniones pero, al menos, sí tendrán claro el valor de la educación desde las casas. Seamos firmes en esto, todos. No se dejen llevar por cantos de sirena y caminos fáciles, la responsabilidad y la disciplina no están reñidas con el afecto y el cariño. Es más, una cosa lleva a la otra, pues el verdadero bien debe ser trabajado para no quedarse en superficial. Debe construirse.

Los siguientes vídeos son una selecta representación de algunas opiniones muy reveladoras sobre el tema. Las comparto en gran medida. Saben de lo que hablan. Véanlos, todos ellos aportan reflexiones muy interesantes.

1.- Iñaki Gabilondo:




2.- Emilio Calatayud:





3.- Sánchez Dragó:




Dedicado a la memoria de una gran persona que ya casi no es persona. Muerto en vida. Requiem por un sueño.

martes, septiembre 15, 2009

Vuelta al ruedo

El primer día de clase es muy raro para los alumnos pero también para los profes. Aunque empezamos hace un par de semanas, en realidad ese primer día en que te presentas frente a los nuevos alumnos de tu tutoría es clave. A pesar de llevar unos años en la profesión y tener algo de experiencia (nunca es suficiente) siempre te entra la misma duda: ¿Se me habrá olvidado todo eso que hacía medianamente bien el curso pasado? Yo como ya sé que ocurre igual todos los años, me lo tomo con calma y confías en que todo vaya rodado. Antes cuando eras más novatillo te ponías más nervioso en los previos, ahora no pero la duda la llevas. Después claro, te metes en tu papel y ya comienzas a fluir. Entonces recuerdas que aquello de ser profe con todas sus alegrías, penas y cansancios, en el fondo, te gustaba. Ah, se me olvidaba y encima me pagan. Claro, si no ya me gustaría menos.

lunes, marzo 30, 2009

Suficientes insuficientes

Esta historia es verídica, está basada en hechos reales y además es verdad.

Trata sobre una chica, digamos de unos 13 años que tenía un examen muy difícil al día siguiente. A las 6 de la tarde, después de su programa de televisión favorito, se encerró en su cuarto, se puso de rodillas y sacó la estampida de su Virgencita querida. Bien sabe Dios que le rezó todas las oraciones inventadas y por inventar con todo el empeño y cariño del mundo. Pasaban las horas y las horas y hasta llegar la medianoche. En breve se iría a la cama y tras unas horas de sueño, vendría el temido examen. Ella, aún de rodillas con sus manos juntas apuntado al cielo, apuraba sus últimos rezos: Virgencita, Virgencita que apruebe mañana mi examen, que apruebe mañana mi examen. La Virgen impresionada por su perseverancia y voluntad decidió acudir a ella. Súbitamente, junto a la pequeña tele de su habitación, se materializó suavemente una aparición. No era más que un ente difuso con forma de mujer, cubierta su desnudez, claro está, con lo que parecía ser un largo manto. ¡La Virgen, era la Virgen! -pensó ilusionada. Entonces la Virgen le habló muy claro y ella escuchó: Querida criaturita de este querido mundo, por tus rezos y oraciones aquí aparezco para decirte que para aprobar tu examen no debías rezar si no estudiar. Después la Virgen desapareció y ella... ella... no recuerdo... creo que, o bien al día siguiente suspendió... o bien hizo chuleta y aprobó... no lo sé, no lo tengo claro. Lo que sí sé, es que rezar, ya no rezó más.

jueves, marzo 19, 2009

No me fío de la estadística (y de las mates tampoco)

Es cierto. Muchas veces se escucha esa sentencia en la vida cotidiana y mi corazón pega un vuelco. No puedo con ello. Sucede con la estadística como con Alien, el octavo pasajero, donde el peligro aparentemente provenía de un bichejo descontrolado pero, en realidad, el desencadenante procedía de manos, ambiciones y errores humanos. Nadie dice ese coche conducía muy mal, se culpa al conductor o qué faltas de ortografía comete mi bolígrafo, pues sabemos que es cosa de la mano que lo usa. Con las matemáticas o con la estadística no pasa esto, el personal cree que son seres vivos o algo así y ellas tienen la culpa de sus resultados. La mayoría de las personas ni siquiera se sienten responsables de su uso, se suele culpar a la estadística que es muy mala. Pues no es mala, no señor, resulta que es una ciencia. Si un periodista u otro profesional comete una falta de ortografía, es un burro de cojones pero si comete un error matemático o científico no pasa nada, siempre le queda la salida: ¡Yo es que soy de letras!

¿A qué viene todo este pataleo? Simplemente, me gustaría mostrarles algunos ejemplos de mal uso de la estadística:

1 "El 40% de los fallecidos en accidente de tráfico no tenía puesto el cinturón"
Supuestamente este titular intenta incitar al uso del cinturón pero si nos ponemos a pensar el 60% restante lo llevaba y eso no impidió su muerte. No obstante, estos razonamientos no son afortunados pues deberíamos fijarnos en aquellos que salieron vivos en accidente de tráfico y llevaban puesto el cinturón. La pena es que sobre este dato no se aportaba nada.

2 "La mayoria de accidentes ocurren a velocidades moderadas"
Pues nada a pisarle al acelerador, ¿no?. Ni mucho menos, como la mayoría de personas circulan a velocidades moderadas, es lógico pensar que la mayoría de accidentes (al menos en número absoluto, quizás no en porcentaje) ocurran a éstas velocidades. No obstante, tenga precaución amigo conductor.

3 Otro error muy típico también relacionado con tráfico es comparar las muertes de un año con otro en los desplazamientos durante un determinado puente o festividad. ¿Y si hubo mayor o menor número de desplazamientos? ¿Qué dificultad existe en calcular la proporción de muertes? Es demasiado pedir hacerlo bien.

4 Yo como aficionado al fútbol estoy muy cansado de escuchar estadísticas absurdas, como por ejemplo Este equipo sólo ha ganado un 10% de las veces con éste árbitro y comentarios por estilo. ¡A lo mejor el equipo en cuestión es muy malo! o se enfrentó a rivales fuertes.

5 Si existe un 75% de precipitaciones para tal día y luego no llueve decimos: El tiempo se ha equivocado. ¡No señor! Te equivocaste tú por pensar que llovería. La estadística era bien clara 75% de precipitaciones pero también un 25% sin lluvia. La estadística no predice sólo informa, luego tu decides.

No sé a ustedes pero, para mi, esto es también una forma de incultura.

viernes, marzo 06, 2009

Cosas de clase

Ayer fuí con un colega de curro a ver La clase, una película francesa cuyo género sería falso documental o documental de ficción. La película emula de forma realista el día a día de una clase de instituto más o menos conflictivo (no tanto, en realidad). Nos gustó bastante sobre todo porque somos profesores y nos sentíamos identificados con las situaciones. Posiblemente a los ajenos al tema les aburra un poco o no sepan sacarle todo el jugo. La película, en líneas generales es buena, aunque observo algunos fallos que pueden distorsionar la, ya de por si, maltratada y deteriorada imagen del profesorado:

CUIDADO, LO QUE SIGUE DESVELA DATOS DE LA TRAMA
(véanla antes)
  • Aunque en la sala de profesores se habla a veces de frivolidades, no he visto jamás ningún Claustro (reunión de profes) cuyo orden del día recoja la subida de diez céntimos del precio del café. Me parece una pasada tratar en una reunión semejante gilipollez.
  • El incidente que se produce en la película tiene su origen en la asistencia de dos alumnas de la clase a una sesión de evaluación, allí son testigo de las calificaciones y opiniones del profesorado sobre sus compañeros y éstas transmiten dicha información confidencial al resto del grupo. Al día siguiente algunos alumnos descontentos llevan su queja al tutor. Esto me parece un poco absurdo, pues los delegados de clase asisten sólo a una primera parte de la evaluación donde se tratan aspectos generales, sin citar nombres concretos. Se intenta, así, evitar precisamente este tipo de problemas. De otra forma SIEMPRE ocurrirían conflictos, pues un alumno no puede evitar transmitir la información o la calificación de otro alumno. Ese tipo de datos se desvelan en las notas o bien en entrevistas con los padres. Cualquier profesor lo sabe.
  • No se refleja o se muestra muy poco la cantidad de burocracia y papeleo que existe en nuestra profesión. Quizás esto se deba a que la película prefiere centrarse en la actividad del aula (se llama La clase, ¿no?) pero con ello vuelve a crear una imagen algo distorsionada de la profesión.
A pesar de esos pequeños detalles, me pareció un buen documento audiovisiual. Nada que ver con Al salir de clase, Física o Química o engendros así.

martes, febrero 03, 2009

Maldito número

666 está considerado por muchos como el número de la bestia (existen dudas sobre la traducción del Apocalipsis, quizás se trataría de otro número) y lo sea o no, hoy de forma muy casual me crucé con una curiosidad sobre este número. Resulta que si sumamos los cuadrados de los siete primeros números primos el resultado es 666. Echen la cuenta y verán. ¿Y qué? Pues eso que el resultado da 666 y punto. ¿Te parece poco?

sábado, enero 31, 2009

Los profesores también salen y entran

Esta es una anécdota que me ocurrió durante una de mis clases de Matemáticas con los más chiquitines, los de primero. Cuando llevabamos unos 10 ó 15 minutos de clase, uno de los chavales de la primera fila, muy risueño él, realiza una pregunta sin mucha relación con las fracciones: Maestro (Así suelen llamarte en los pueblos. A mi personalmente es una palabra que me gusta), ¿a qué ayer fuiste al cine de Nervión a ver una película?. Sí -respondo yo-. A lo que sigue un sentimiento de gran emoción del chiquillo seguido de un codazo al compañero y un comentario efusivo aunque en voz baja: ¡Ira er maestro en el cine!

Esto no es más que un reflejo de cómo nos perciben algunos alumnos (sobre todo los peques): Un ser muy extraño, casi alienígena (con mote y todo), que llega todos los días a su clase de no sé sabe dónde y luego se va, quizás, a su ataúd de maestro o vete a saber tú. Como sólo le veo dar clase, pues eso es lo único sabe hacer (el que sabe sabe y el que no, enseña) y además lo hace todo el rato. Obviamente, se trata sólo de una idea inconsciente que ellos tienen sin darse cuenta. Por otra parte, tampoco es nada nuevo, si hacemos un poco de memoria recordarán que nos encantaba ver a los profesores en ambientes diferentes al instituto. Alguno de los míos estará bien contento, digamos que doy juego. ¡Qué gañanes!

El maestro