miércoles, marzo 12, 2008

Uno que llega

Justo antes de la siestaza que me he pegado terminé las últimas páginas de Las arquitecturas del deseo, una investigación sobre los placeres del espíritu de J.A. Marina, un buen libro de filosofía de la vida, conocimiento útil sobre el motor del ser humano: el deseo. Justo en el tramo final aparecen un par de citas, para aplicarse el cuento, que no puedo pasar por alto :

Un hombre reducido a su apetito se convierte en lobo universal,
doblemente secundado por la voluntad y el poder,
hace presa del mundo entero y al final se devora a si mismo.
Shakespeare

Si después de tantas palabras,
se queda el pájaro parado,
entonces, no hablemos
César Vallejo


A éstas, añado una que leí esta mañana, muy aplicable no sólo al engaño ajeno si no también al autoengaño:

Lo que más me molestó no es que me hayas mentido
sino que, de aquí en adelante, no podré creer en ti.
Nietzche
(Aplicado a mi, sería: Ya no puedo creer en mi...)

A ésta última se le puede añadir un complemento perfecto que vi por internet que no sé de quién es:

Yo te perdono pero lo que te has hecho a ti mismo
cómo podré yo perdonarlo.

...o dicho de otro modo más cofrade: en el pecao llevas la penitencia

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