jueves, enero 20, 2011

Aroma de quietud

En el disfrute de la soledad, me atraen los silencios, el descanso, la calma, la respiración profunda, la lectura reflexiva, la fantasía creativa, los acercamientos a puntillas, los mensajes sin palabras, la nada, el espacio, el trabajo bien hecho, el amor en la sombra, el tacto, las caricias... Mis maestros son el ejemplo hecho realidad. En ese referente el mérito de enseñar reside únicamente en mis ganas de aprender. A veces, por error, se me enturbian las ideas y no consigo estar centrado. Más es interesante el error por la posterior intención de cura, por volver a los lugares mágicos conocidos. El sol que hicimos brillar aquel día de lluvia. El objetivo está claro por fin, es vivir siempre en ese sitio o eventualmente conseguirlo las más veces posibles y abrazar al niño perdido cuando no sea así. Se resume en ser comprensivo, en los buenos y en los malos momentos. Equilibro mi balanza con ciertas dosis de neutralidad, sin dramas, lamentos o euforias.
Así quiero ser contigo también, amigo/a, pues pedimos lo que en realidad deberíamos dar y así tendríamos. A veces eso que no ofrecemos se lo demandamos a los demás. Bastaría con mirar un poco hacia dentro. Cada cual lleva su lucha, su mundo y debemos ser comprensivos. Te regalo mi comprensión con gusto pues ese es el camino bueno. ¿Querría alguien no elegirlo conscientemente? Sé consciente pues.
Existen hombres y mujeres tranquilos de estos que digo. Ayer en mi casa puse música mientras trabajaba y Manolo García llamó a mi puerta después de mucho tiempo. Tuve que bajar a abrirle pues mi portero sigue sin funcionar. No dijo nada y subió las escaleras tras de mi. Saludo a mi gato y mi gato lo saludó a él subiéndose de un salto en su pierna. No se quejó. Le puse un vaso de leche de soja, lo probó y me dijo: ¿Esto que mierda es? Pero a mi no me engañas Manolito -penśe- tú también tomas estas cosas. Tocó para mi canciones olvidadas como Sin que sepas de mi, Nunca el tiempo es perdido, Somos levedad o Pájaros de barro,... Según lo veo yo, es un poeta de lo sencillo. Es cierto que cansa tras algunas escuchas pero echamos un ratito agradable. Antes de irse, animado, me preguntó si nos íbamos de copas. Le dije que no, que al día siguiente me levantaba a las seis.

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