viernes, marzo 20, 2009

La fábula de la rana y el escorpión 2

Últimamente me da mucho por reír, a veces, incluso, en compañía. Río por tonterías de categoría suprema. Me río hasta de la sombra de las pelusas del suelo. Esto que lees, trata sobre estos temas tan trascendentes y universales comúnmente englobados bajo el término tontuna. Pues eso, iban dos amigos, pongamos Angelón y Antoñote -por aquello de preservar la intimidad-, paseando festivamente por la calle sin llegar a partirse el pecho de risa pero casi. Perdón, qué memoria la mía, no paseaban si no que estaban sentados compartiendo mesa en un bar con sus señoras esposas. Así era, sí. Entonces uno de ellos le dice al otro muy serio sin venir a cuento:

-Yo soy Escorpio.
-¡Toma que guay! Entonces podremos representar la fábula de la rana y el escorpión. Yo seré la rana. -le responde Antoñote.
-¿Y por qué la rana? -pregunta intrigado Angelón.
-Porque tu eres el escorpioooón.
-¡Qué bueno! -dicen ambos, seguido de unas risas.

Tras esta historia un tanto absurda, los individuos comienzan a repetir el pseudochiste una y otra vez para, de esta forma, prolongar las risas. Y se lo pasaron muy bien y comieron montaditos. Fin

Moraleja 1: No te preocupes demasiado,pues ni tú eres una rana ni eres un escorpión (al menos en la mayoría de los casos).

Moraleja 2: Segundas partes nunca fueron buenas. Algunas excepciones confirman la regla. No es el caso ni de lejos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Perfecto.

Fdo: Angelon